Fantástica campaña de lanzamiento de una tienda de IKEA en la que se creó un perfil de Facebook al encargado donde iba subiendo fotografías del muestrario y el primero que se etiquetaba en un artículo lo ganaba, así de simple.
Los usuarios difundieron la campaña compartiendo las fotos con sus contactos a través de los perfiles, muros, enlaces y mensajes; con una viralidad y una conversión mucho mayor que si hubieran colocado un molesto banner en el lateral.
Que los usuarios utilicen una funcionalidad de un servicio de un modo para el que no se había concebido en un principio es una de esas maravillas del diseño. Es lo que algunos llaman diseño no intencionado, y ya se ha hablado de ello por aquí (y por allí).
Artículo de cnet.
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(via @mcontreras)